Imagina una combinación de lámpara de pie con pantalla de lino, apliques tenues y una tira LED oculta lavando las cortinas. La mesa de centro permanece libre de reflejos, el brillo se concentra en el perímetro y el rostro se ve favorecido. Ese equilibrio reduce tensión ocular y fomenta contacto visual. Ajusta acentos sobre libros y flores, baja la ambiental un poco más, y deja que el silencio de las sombras haga de anfitrión sin protagonismo innecesario.
Para películas, atenúa la ambiental hasta un susurro y apaga acentos sobre superficies reflectantes. Mantén una luz perimetral baja para que la sala no quede en negro total y la pantalla destaque sin fatiga. Evita luminarias frontales que laven el contraste. Una tira detrás del mueble de televisión crea halo suave. Las palomitas crujen mejor cuando la luz acompaña la trama, como en una sala de proyección hotelera donde cada asiento parece el mejor del lugar.





