Ambos destacan por sus fibras extralargas, que producen hilos finos y resistentes con menos pelusa y mayor suavidad con cada lavado. El egipcio aporta un toque sedoso, mientras el pima ofrece frescura equilibrada. Si sudas por la noche, prioriza transpirabilidad y acabado peinado. Busca certificaciones que garanticen autenticidad y origen responsable.
El satén, con su ligamento característico, cae con elegancia y luce un brillo discreto ideal para dormitorios sofisticados y climas templados. El percal, más mate y ligeramente crujiente, se siente fresco y aireado, perfecto para noches cálidas. Combínalos por estaciones y preferencias táctiles, equilibrando estética, temperatura y sensación al contacto prolongado.
El lino lavado regula la temperatura con maestría, absorbe humedad y gana carácter con el uso, ofreciendo una textura relajada e irresistible. La seda morera, hipoalergénica y naturalmente termorreguladora, cuida piel y cabello. Alternar ambas colecciones, según clima y antojo sensorial, reinventa tu cama con sofisticación, frescura y un toque sutilmente hedonista.