





La iluminación ambiental establece la base; un espejo con luz frontal evita sombras duras al afeitar o maquillar, mientras pequeños acentos bajo mueble flotante aportan levedad. Elige reguladores silenciosos, drivers confiables y difusores opalinos. Ajustar de 2700K por la noche a 3000K al atardecer apoya ritmos circadianos. Con dimmers accesibles desde la entrada y cerca de la bañera, el control es intuitivo. La luz correcta conversa con el agua y la transparencia del vidrio.
En ducha y bañera, respeta distancias y clasificaciones IPX4 o superiores. Coloca transformadores fuera de áreas de salpicadura y usa juntas selladas. Detectores de presencia pueden encender luz suave nocturna evitando accidentes. Elige luminarias con difusores encapsulados para impedir ingreso de vapor. La seguridad no es un obstáculo estético: es la base que permite relajarse sin pensar en riesgos. Consulta normativas locales y coordina con electricista certificado para una ejecución limpia, ordenada y plenamente confiable.